Posteado por:

REGISTRATE! es GRATIS!!
Acá cito algunos textos de esta obra de arte ; para mi una joya de principio a fin ; sin ningun desperdicio.
–¡Caga ya! –gritaba Mony.
Enseguida apareció una puntita de mierda, picuda e insignificante, que mostró la cabeza y se retiró inmediatamente a su caverna. Seguidamente reapareció, seguida lenta y majestuosamente por el resto del salchichón que constituÃa uno de los más bellos cagajones que un intestino haya producido jamás.
La mierda salÃa untuosa e ininterrumpidamente, hilada con cuidado como un cable de navio. Oscilaba graciosamente entre las bellas nalgas que se separaban cada vez más. Pronto se balanceó más briosamente. El culo se dilató aún más, se agitó un poco y la mierda cayó, caliente y humeante toda ella, en las manos de Mony que se tendÃan para recibirla. Entonces él grito: “ ¡No te muevas! “, y, agachándose, le lamió cuidadosamente el orificio del culo, amasando el cagajón con sus manos. Luego lo aplastó con voluptuosidad y se embadurnó todo el cuerpo con él. Culculine se desvestÃa para imitar a Alexine que se habÃa desnudado y mostraba a Mony su voluminoso y transparente culo de rubia: “ ¡Cágame encima! “, gritó Mony a Alexine arrojándose al suelo. Ella se acuclilló encima, pero no del todo. El podÃa gozar del espectáculo que ofrecÃa su ano. Los primeros esfuerzos consiguieron hacer salir un poco del semen que Mony habÃa depositado allÃ; luego salió la mierda, amarilla y blanda, que cayó en varias veces y, como ella reÃa y se meneaba, la mierda se desparramaba por todo el cuerpo de Mony que pronto tuvo el vientre adornado con muchas de estas fragantes babosas.
Seguidamente, arreglaron sus ropas. Trajeron a un bello joven cuyos brazos y piernas habÃan sido arrancadas por la metralla. Ese tronco humano poseÃa todavÃa un hermoso miembro cuya firmeza era ideal. La enfermera, inmediatamente que quedó sola con Mony, se sentó sobre la verga del tronco que agonizaba y, durante esta desmelenada cabalgada, chupó el miembro de Mony, que descargó rápidamente como un carmelita. El hombre-tronco no estaba muerto; sangraba copiosamente por los muñones de los cuatro miembros. La ávida mujer le mamó la verga y le hizo morir bajo la horrible caricia. El esperma que resultó de esta chupada, ella se lo confesó a Mony, estaba casi frÃo, y ella parecÃa tan excitada que Mony, que se sentÃa agotado, le rogó que se desabrochara. Le chupó los pechos, luego ella se arrodilló y trató de reanimar la verga principesca masturbándola entre sus senos.
–¡Caga ya! –gritaba Mony.
Enseguida apareció una puntita de mierda, picuda e insignificante, que mostró la cabeza y se retiró inmediatamente a su caverna. Seguidamente reapareció, seguida lenta y majestuosamente por el resto del salchichón que constituÃa uno de los más bellos cagajones que un intestino haya producido jamás.
La mierda salÃa untuosa e ininterrumpidamente, hilada con cuidado como un cable de navio. Oscilaba graciosamente entre las bellas nalgas que se separaban cada vez más. Pronto se balanceó más briosamente. El culo se dilató aún más, se agitó un poco y la mierda cayó, caliente y humeante toda ella, en las manos de Mony que se tendÃan para recibirla. Entonces él grito: “ ¡No te muevas! “, y, agachándose, le lamió cuidadosamente el orificio del culo, amasando el cagajón con sus manos. Luego lo aplastó con voluptuosidad y se embadurnó todo el cuerpo con él. Culculine se desvestÃa para imitar a Alexine que se habÃa desnudado y mostraba a Mony su voluminoso y transparente culo de rubia: “ ¡Cágame encima! “, gritó Mony a Alexine arrojándose al suelo. Ella se acuclilló encima, pero no del todo. El podÃa gozar del espectáculo que ofrecÃa su ano. Los primeros esfuerzos consiguieron hacer salir un poco del semen que Mony habÃa depositado allÃ; luego salió la mierda, amarilla y blanda, que cayó en varias veces y, como ella reÃa y se meneaba, la mierda se desparramaba por todo el cuerpo de Mony que pronto tuvo el vientre adornado con muchas de estas fragantes babosas.
Seguidamente, arreglaron sus ropas. Trajeron a un bello joven cuyos brazos y piernas habÃan sido arrancadas por la metralla. Ese tronco humano poseÃa todavÃa un hermoso miembro cuya firmeza era ideal. La enfermera, inmediatamente que quedó sola con Mony, se sentó sobre la verga del tronco que agonizaba y, durante esta desmelenada cabalgada, chupó el miembro de Mony, que descargó rápidamente como un carmelita. El hombre-tronco no estaba muerto; sangraba copiosamente por los muñones de los cuatro miembros. La ávida mujer le mamó la verga y le hizo morir bajo la horrible caricia. El esperma que resultó de esta chupada, ella se lo confesó a Mony, estaba casi frÃo, y ella parecÃa tan excitada que Mony, que se sentÃa agotado, le rogó que se desabrochara. Le chupó los pechos, luego ella se arrodilló y trató de reanimar la verga principesca masturbándola entre sus senos.
Información del Post

1508 Visitas0 Favoritos 0 Puntos
Creado el: 22 de Mayo, 2010. 08:02:40 am
Categoría: Libros
Tags: Este post no tiene tags
Creado el: 22 de Mayo, 2010. 08:02:40 am
Categoría: Libros
Tags: Este post no tiene tags
Agregar a:
Firma





