22 de Mayo, 2013. 07:31:30 pm
Posteado por:

CarolOfBodom
Novato
* Femenino

3 Posts
9 Comentarios
25 Puntos
0 Referido/s

REGISTRATE! es GRATIS!!

 El preciado fruto  
Imprimir post

Me habían hablado de aquella maravillosa pieza que el humano poseía. Se llamaba hipotálamo. Decían que tenía poderes afrodisíacos . Tan inalcanzable, tan interno, tan delicado que en el mercado de sangre, dedicado a los sedientos de ese maravilloso líquido, solo se obtenía en los puestos más selectos y solo algunos afortunados se podían permitir el lujo de obtener tal maravillosa pieza.

Yo ansiosa de probar esa exquisitez me informé bien del método para extirparla correctamente y no estropear tan exclusivo fruto humano. El procedimiento no era fácil por lo que probé a quitárselo a un desafortunado vagabundo que vi la noche anterior en el parque de Eldness.

Aquel viejo estaba tan ebrio que no hubo dificultad alguna el hecho partirle la cabeza contra el banco en el que estaba tirado. Amarré su cabeza y empecé a golpearla contra el respaldo del banco. Le abrí una brecha en la frente por la que empezó a salir sangre. No me detuve mucho, a mi la sangre con alcohol no es una cosa que me siente precisamente bien. Con los golpes no era capaz de abrirle la cabeza lo tiré al suelo, le di patadas y pisotones hasta que me harté y empecé a utilizar el martillo, creo que no fue la mejor solución puesto que varios pedazos de hueso se quedaron incrustados en los sesos, y yo prefería tenerlo limpio para que la práctica fuera más sencilla. El líquido cefalorraquídeo mezclado con la sangre saltaba con los golpes del martillo y me salpicaba. Un pedazo de hueso se me incrustó en la mejilla haciéndome una brecha, pero no tenía tiempo de hacer curas. Para poder realizar la práctica correctamente los sesos debían estar calientes. Sangraba como un cerdo, parecía increíble que no hubiera muerto rato después de dejar los sesos al aire. Guardé aquella masa viscosa en un bote y regresé a casa.

Una vez en la cocina con el encéfalo manchando la mesa y yo con cuchillo en mano, me dispuse a realizar la práctica de extirpar el preciado fruto encefálico, que claramente no comería de esta víctima puesto que llevaba una hermosa vida a base de alcohol y drogas. Para empezar me deshice de los pedazos de cráneo, posteriormente quité el cerebelo, con un corte limpio. En cuanto tuve los sesos entre mis manos, me dispuse a abrirlo, era preciso retirar los sesos y que el hipotálamo quedara en el medio. No era un proceso sencillo. El deteriorado cerebro consumió mi paciencia, y acabó estampado contra la pared. Dio la casualidad de que el golpe hizo esparcir la materia gris y el hipotálamo quedó en medio, intacto. Ese hecho hizo dibujar una sonrisa ligeramente diabólica en mi rostro. A pesar de ser un método poco ortodoxo, lo había conseguido. Eso era lo importante. Me lavé la cara y me cosí la brecha con una aguja y un hilo que pululaban por mi habitación. Me dispuse a dormir, no tenía paciencia para sacar otro hipotálamo más por muy afrodisíaco que fuera.

A la noche siguiente me dispuse a poner a prueba mi práctica. Una joven paseaba por la avenida principal cuando se topó conmigo y me preguntó donde había una parada de taxis. Le comenté que no me importaba acompañarla, y ella me ayudaría a conseguir lo que buscara, aunque no fuera muy a su favor.

La llevé por el camino que a mi mejor me pareció, y como sabía que no estaba muy pendiente de donde estaba, más fácil. En un callejón próximo a mi morada, le corté el cuello. Aquel chorro de sangre, caliente y ligeramente espesa me manchó la cara, como a la mujer no la notaba precisamente ebria, me dispuse a degustar de aquel vicioso líquido del que me alimentaba. Me lancé a su cuello mientras ella convulsionaba y me pegaba patadas, ese gesto no me parecía agradable empecé a propinarle rodillazos en el estómago para que permaneciera quieta. Todo esto sin sacar mi boca de su cuello y mi lengua del orificio por el que salía la sangre. Notaba su pulso que cada vez iba a menos, como sus patadas en mi estómago.

Una vez el cuerpo sin vida de la muchacha cayó al suelo, agarré la mandíbula inferior y tiré con la fuerza justa para descolocar una mandíbula normal, pero fue tan sencillo que hasta un niño pequeño podría hacerlo. Sería tal vez una de esas personas con "huesos de cristal". Ya que tenía los huesos frágiles, pasé el rato partiéndole las piernas con la tapa de un cubo de basura que estaba en una esquina. Una decoración de piernas preciosa, un morado digno de fotografiar acompañado de huesos que salían rompiendo la carne. Precioso. Introducirle la mano en el pecho, rompiéndole las costillas junto con el esternón, tampoco fue un trabajo duro. Una pena que su corazón tuviera zonas ligeramente necrotizadas. Los pulmones tenían una textura pastosa, tanto que intentaba cogerlos y se deshacían en las manos, no estaban precisamente sabrosos por lo que los dejé en el interior del tórax roto. No me pude explicar cómo esta mujer tan atrofiada podía mantenerse en pie. Decidí arrancarle la cabeza para llevármela a casa y poder quitarle los ojos bonitos que tenía para mi hermoso bote de ojos bonitos, a parte de que el cráneo mantendría caliente los sesos. La palma de mi mano izquierda tocaba la zona parietal mientras mi pulgar y meñiques la zona temporal, con un giro de muñeca y un delicioso crujido hizo que la cabeza cediera y colgara del cuello, el cual me dispuse a acabar de cortar con mi navaja. Dejé a la mujer decapitada en el callejón, con el tórax abierto y las piernas amoratadas, rotas y ensangrentadas. Que suerte el que se encontrase esa mañana con semejante panorama.

Una vez en mi casa, le afeité la cabeza y quité los ojos con cuidado de que los humores no saliesen y por lo tanto no fueran válidos para mi bote de ojos bonitos. Aprovechando su fragilidad ósea me permití el lujo de partirle la cabeza con las manos a base de palmadas. A esta mujer la podrían matar de una colleja. Me abrí paso a través de la piel con un cuchillo y quité los pedazos de hueso que pululaban por el cerebro a causa de las palmadas. Hice el hueco suficiente para poder quitar el cerebro sin problema alguno. Cuando cogí los sesos, todavía estaban calientes, lo cual era más fácil para sacar el hipotálamo. Cuanto más caliente mejor, obviamente te tenía que comer crudo. Empecé quitando de los lados, sesos que se deshacían en mis manos y algunos pedazos no podía evitar meterlos en la boca. Una vez llegado a la zona límite, quité con sumo cuidado los restos de seso que quedaban pegados al hipotálamo.
Una vez que lo vi, lo introduje en mi cavidad bucal. En cuanto estableció contacto con mi saliva empezó una fantástica e inesperada orgía en mi boca. Era orgásmico, incomparable a nada que hubiera probado antes. Ahora que ya lo probé sacié mi curiosidad, aunque eso no era suficiente para poder fallecer tranquila. Debería matar a más personas, muchas más, alimentarme de sus jugos y su carne, lamerles su ensangrentada cara, seguir coleccionando ojos bonitos y destrozarles el cuerpo a base de pisotones y golpes.

Nota de la asesina/autora: Obviamente no se han realizado estudios de que el hipotálamo tenga poderes afrodisíacos, pero en mi mundo idealizado, sádico y sangriento sí, por esta razón escribí esta historia. Espero que os guste mis queridos lectores sedientos de sangre y sufrimiento ajeno
Opciones
Usuarios no registrados y lecheer no puede calificar.
    Enviar a un amigo

Post Relacionados:

No existen posts relacionados
Información del Post
 3095 Visitas0 Favoritos 15 Puntos
Creado el: 22 de Mayo, 2011. 05:50:47 pm
Categoría: Libros
Tags: Este post no tiene tags
Agregar a:
3 Comentarios
#1 jimicok | 22.5.2011 18:46:53 dijo:
muy bueno che

despues veo si posteo el que hice, tengo ganas de hacerlo con videos o por lo menos, con imagenes


#2 Frutillita :3 | 22.5.2011 22:19:54 dijo:
Buenísimo

Cita:
Decidí arrancarle la cabeza para llevármela a casa y poder quitarle los ojos bonitos que tenía para mi hermoso bote de ojos bonitos
Mi parte favorita

No se si te molesta que te haga una crítica constructiva, pero esto \"le afeité la cabeza y quité los ojos con cuidado de que los humores no saliesen y por lo tanto no fueran válidos para mi bote de ojos bonitos.\" suena medio raro, tuve que leerlo más de una vez para entender

Te dejo mis 10, que te valla bien n_n


#3 CarolOfBodom | 23.5.2011 15:02:41 dijo:
Cita Frutillita :3:
Buenísimo

Cita:
Decidí arrancarle la cabeza para llevármela a casa y poder quitarle los ojos bonitos que tenía para mi hermoso bote de ojos bonitos
Mi parte favorita

No se si te molesta que te haga una crítica constructiva, pero esto \\\"le afeité la cabeza y quité los ojos con cuidado de que los humores no saliesen y por lo tanto no fueran válidos para mi bote de ojos bonitos.\\\" suena medio raro, tuve que leerlo más de una vez para entender

Te dejo mis 10, que te valla bien n_n

Bueno, este relato, como otros tantos, está escrito un poco sobre la marcha y con un par de lecturas para corregir errores pequeños.
Esta cita que dijsite que no entendías y que tuviste que leerla, es un \"preludio\" a la extirpación del \"fruto exquisito\".
Afeitarle la cabeza: Si le voy a partir el cráneo es un poco engorroso, latoso y chapuza el andar cortando la cabeza con todo ese pelo de por medio(se supone que la chica no tiene el pelo corto como un hombre), de ahí el porqué del afeitado. También ten en cuenta que para hacer una operación de cerebro pues se afeita la cabeza.
\" Le quité los ojos con cuidado de que los humores no saliesen y por lo tanto no fueran válidos para mi bote de ojos bonitos\": Si no me equivoco, porque a veces se me va un poco la cabeza...como a la chiquilla torturada  ... supongo que los humores son los líquidos que están dentro del ojo. Si el ojo se queda sin esos líquidos no queda terso y por lo tanto sería feo y no válido para el bote.

Espero que el relato te haya gustado y que solo fuera eso lo único malo que encontraste
Gracias por los puntos :3


Powered by Spirate 2.3 & SMF